Terapia para la depresión

Más de 350 millones de personas, en el mundo la padecen. Sin ser psicólogos, podemos reconocer sus síntomas, pues se manifiesta en conductas como el derrotismo, la desesperanza o la obsesión. Pese a ello, no es sinónimo de tristeza, aunque por supuesto, tiene mucha relación con la misma. Es la depresión, un trastorno con raíces en situaciones negativas, aunque en ocasiones es el paciente quién tiene un punto de vista negativo sobre la vida.

terapia para la depresión

La depresión puede tener muchas causas. Es normal experimentarla ante acontecimientos recientes, como una ruptura amorosa, una mala situación financiera o la muerte de un ser querido. No obstante, muchas personas tienen tendencia a una conducta depresiva debido a factores biológicos, así como experiencias personales traumáticas. Para atender el problema, lo mejor es un enfoque personalizado de como someterse a una terapia para la depresión.

Tipos de terapia para la depresión

Tristemente, sólo un 30 % de los pacientes depresivos tratados logra superar su condición. El enfoque convencional, más ligado al uso de fármacos, no funciona para todo el mundo, al menos no por sí solo, por lo que ayuda complementarlo con otro tipo de curas.

Un tratamiento basado en necesidades individuales puede ayudar a superar la cifra. Es la terapia cognitiva conductual, cuya propuesta es mejorar nuestro estado de ánimo a través de un cambio de pensamiento. Los pacientes depresivos, por ejemplo, tienden a ser muy emocionales y viscerales. Entrenarlos para meditar sobre una situación antes de emitir un juicio negativo es una de las tácticas del tratamiento.

Pero la terapia cognitiva tiene sus límites, al igual que el tratamiento con fármacos, pues su efectividad es de un 48 %. Existen también otras alternativas, otro tipo de terapia para la depresión.

Terapia para la depresión: la opción alternativa

La depresión impide a las personas vivir con felicidad y plenitud. Ello puede llevarlas, incluso, al suicidio. Por si fuera poco, tiene otros efectos como la pérdida de sueño, así como del apetito y el enlentecimiento motor, los cuales tienen incidencia negativa en nuestra salud física y pueden ocasionar accidentes.

Los tratamientos alternativos incluyen por ejemplo: la fitoterapia basada en la ingesta de plantas medicinales cuyos componentes son positivos para nuestro sistema nervioso. Otras alternativas son, además, el yoga y la meditación, que contribuyen a disminuir los síntomas de estrés en nuestro organismo.

Otras alternativas son el ejercicio físico (que elevan los niveles de endorfina en el organismo), la risoterapia (que puede cambiar nuestro estado de ánimo, aunque conviene sea aplicado por expertos) y la aroma terapia, ya que existen vapores esenciales que activan las funciones cerebrales y pueden hacernos sentir alegres, optimistas y relajados. La acupuntura, con el diagnóstico adecuado, puede servir también como terapia para la depresión.

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